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~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ Capítulo
1 - Debes saber que existen barreras que pueden hacer trascender
el tiempo…
Por Kotoko ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ La tormenta
arreciaba con gran intensidad contra la ventana. Todavía
se podían escuchar de fondo los lamentos, los gemidos,
los llantos y lloros de los vivos… Desgraciadamente no se
alcanzaban a escuchar a su vez los de los muertos.
Tal vez únicamente por eso, ella, albergaba la necesidad de no estar con ellos, de no oírles, de no sentir que los vivos echaban de menos a los muertos. Quería simplemente morirse, dejar aquel mundo tan horrible. ¿Por qué le había tocado padecer aquello? - Señorita… ¿Se encuentra bien? –preguntó temerosa una criada al abrir la puerta de su habitación. - No…dejadme sola -respondió una muchacha desde el fondo de la habitación. - Pero…el funeral esta apunto de empezar. Se hizo un silencio momentáneo en el cual la muchacha sintió un terrible dolor en el pecho - ¡No me importa déjame! -le vocifero a la criada. - Pero… - ¡Pero nada! ¡Retírese! - ¿Qué es todo este escándalo? -una nueva voz femenina hizo una nueva aparición con una inmensurable frialdad. - Madre…yo…no quiero ir -se apresuro a decir la muchacha. - Me da igual lo que opines, simplemente obedece - No me encuentro bien… por eso no quiero ir - Te vuelvo a repetir que me da exactamente igual lo que opines –realizo una pausa– Es el funeral de tu prometido… es lo menos que puedes hacer... Ya que tú le mataste. - ¡Eso no es verdad! –gritó la muchacha con desesperación- ¡Yo le quería muchísimo! - De eso, no me cabe la menor duda pero la única verdad es que siempre que alguien a quien amas esta cerca de tí…muere en extrañas circunstancias. Te lo advertí cuando decidiste casarte a tu temprana edad…estás maldita. La chica no respondió, volvió a llorar con más angustia que antes haciendo aun mas frustrante la agonía de estar viva. - Vestidla apropiadamente -ordenó su madre. - Así se hará señora… Hikari -la criada hizo una reverencia Antes de salir de la habitación se miró en un espejo dejando ver a una mujer de unos 39 años, con el pelo negro azabache y ojos verdosos. Para finalmente sentenciar – Y por favor Sayuri… replantéate lo de no parecerte a tu abuela Miaka. El problema era…siempre el mismo…su madre odiaba a su difunta abuela… Las criadas vistieron a Sayuri con un precioso vestido negro, recogieron su pelo como el ardiente fuego y maquillaron sus dulces ojos verdosos. ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ |
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