De repente notan un gran terremoto y
cuando vuelven a abrir los ojos ya no están en
la biblioteca. Las rodea un paisaje desértico
y como si no fuese suficiente unos tipos que se identifican
como traficantes de esclavos quieren llevárselas.
Miaka hace lo que puede por liberar a su amiga y justo
antes de que uno de los malechorese le haga daño
aparece un chico muy guapo que las salva. De todos modos
el chico les pide dinero a cambio de la ayuda y al ver
que no tienen nada se larga tan rápido como apareció.
En ese momento vuelven a notar otro terremoto y reaparecen
en la biblioteca. Sin pensar mucho en lo que ha pasado
ambas se van a sus clases particulares y aunque a Miaka
le ha impresionado mucho el chico, piensa que todo ha
sido un extraño sueño y debe ponerse a
estudiar pues no quiere defraudar a su madre.
Al día siguiente, de camino a la academia ve
a su madre del brazo de otro hombre (sus padres están
separados) y aunque se queda en shock espera a la noche,
a llegar a casa para preguntarle, pero antes de que
pueda decir nada su madre la recibe con cara de pocos
amigos y le pregunta si está saliendo con alguien
ya que ha leido su diario... la cosa se desmadra y su
madre le pega una bofetada. Miaka dolida se larga corriendo
y sin darse cuenta acaba llegando a la biblioteca donde
vuelve a encontrar el libro abierto por donde lo dejaron.
Se da cuenta de que lo que hay escrito es lo que ella
misma había "soñado". Entonces
una luz sale del libro y desaparece de la habitación.
A partir de aquí comienza la aventura de la sacerdotisa
de Suzaku y su búsqueda de las estrellas. Miaka
no lo pasará precisamente bien durante la aventura
y aunque habrá muchos momentos de alegría
y felicidad también los habrá de tristezas.
Tamahome, Hotohori, Nuriko, Chichiri, Tasuki, Mitsukake,
Chiriko, Nakago, Soi, Amiboshi, Suboshi, Tomo... Encuentros
y despedidas, amores y desamores, batallas y risas...
todo eso y más os espera en Fushigi Yugi. No
quiero contar nada más de la historia ya que
creo que lo mejor es que descubráis a estos personajes
por vuestra cuenta. Puede que parezca (y sea) una historia
típica y tópica, pero no os dejéis
engañar.