Ayashi no Ceres nos presenta en un primer momento a unos personajes
que hacen lo que cualquier adolescente de hoy en día.
Sin embargo, la serie cambia pronto de registro y los protagonistas
sufren un giro de 180 grados en sus vidas que dará
la serie más dura y oscura de Yuu Watase hasta que
se embarcó en Sakura Gari.
El desarrollo de la historia
es muy extenso y trata temas polémicos, como tanto
le gusta introducir en sus historias a Yuu Watase. En este
caso nos encontramos la clonación, la selección
de individuos o la experimentación genética.
Sin embargo, el hilo conductor de la serie es la lucha de
Aya por recuperar su vida feliz junto a sus padres y Aki.
Eso supone ponerse en contra de los Mikage y sus siniestros
planes. A la par también tendrá que pasar por
muchos problemas al conocer el amor. Todos estos elementos
forman el núcleo de la trama, a la que se suman las
historias del resto de personajes dando una serie muy completa
en todos los niveles, con multitud de momentos impactantes
que mantienen el corazón en un puño.
Los personajes son muy poco
estereotipados a excepción de la protagonista: adolescente
mimada, egoísta y algo tonta que se encuentra un cambio
tan radical en su vida que apenas es capaz de asimilar. Su
maduración a lo largo de la serie es muy importante,
gracias a todo por lo que acaba pasando y a las personas que
conoce. El amor de Aya, Tôya, es un chico con características
comunes en cualquier protagonista de manga shôjo: guapo,
fuerte, valiente y atento, pero sobre el que pesan mucho unos
rasgos concretos: una seriedad y una sequedad de carácter
que puede llegar a convertirlo en un personaje antipático
para el lector. En ese aspecto, hay que mencionar a su favor
que evoluciona paulatinamente, volviéndose más
humano a medida que avanza su relación con Aya. Por
otro lado, Yûhi, quien formará el triángulo
amoroso de la historia, por ser directo, divertido y simpático
puede resultar mucho más cercano al lector.
Otros personajes relevantes
en la obra son Aki, mellizo de Aya, chico dulce y amable que
tampoco se librará de tener un destino duro a lo largo
de la historia. También es obligatorio remarcar la
existencia de Ceres, el personaje femenino más sensual
y maduro de toda la trayectoria de esta autora. Su presencia
aumenta la sensación de que la protagonista es una
niña, sin embargo, las dos aprenderán mutuamente
cosas de la otra, lo que conducirá a Aya a madurar
y a Ceres a dulcificar su carácter.
Los secundarios, por su parte,
también aportan mucho a la trama general de la historia.
a la par que se desarrollan y llegamos a conocerlos bastante
a fondo. Las historias de alguno de ellos pueden llegar a
eclipsar temporalmente la trama principal, como los casos
de Suzumi o Shuro.
En general hay que remarcar
que ningún personaje se queda plano. Todos tienen un
carácter propio y marcado además de sus propias
historias, y eso es destacable teniendo en cuenta el gran
elenco de personajes que se nos presenta.
A pesar de ser una historia
seria y oscura, con muertes desde el primer tomo y en la que
la sangre aparecerá a menudo, Yuu Watase no duda en
introducir escenas cómicas que ayudan a relajar levemente
la tensión del lector. Buena parte de esos momentos
los aporta Oda, ama de llaves de la familia de Yûhi.
Es un personaje creado únicamente para introducir las
contadas escenas de humor.
En cuanto a la calidad del
dibujo, todavía falta tiempo para que llegue al culmen
de su estilo. Se nota que hay escenas que no están
muy trabajadas y su intento de querer dibujar la serie con
un estilo más serio al que estaba acostumbrada no le
terminó de quedar bien, al menos al principio. Aún
así se ve cómo va mejorando y mucho a lo largo
de los 14 tomos de la serie y llega a encontrar el nivel adecuado
para expresar las escenas que crea. Por otro lado, las ilustraciones
a color de las portadas (salvo los primeros tomos) son verdaderas
preciosidades.
La edición de Glénat,
como es habitual, es bastante buena. La traducción
es correcta y sólo falla en dejarse algunas onomatopeyas
sin traducir. El papel es de buena calidad y el tipo y tamaño
de la fuente es aceptable.
Ayashi no Ceres es un manga
oscuro y original, con momentos trágicos y gran cantidad
de situaciones que impactarán al lector, incluso con
algunas escenas puntuales que serían clasificables
como casi gore. No es un shôjo común y corriente,
requiere una cierta madurez para disfrutarlo, a diferencia
del resto de obras de la autora. Aún así, detrás
de esa oscuridad, Yuu Watase pretende transmitir un mensaje
que refleja la confianza en los seres queridos para superar
las dificultades, y busca enseñar la importancia de
seguir adelante por muy mal que vayan las cosas para encontrar
la felicidad que cada uno merece.
Injustamente eclipsada por
su predecesora, Fushigi Yûgi, tiene sin embargo originalidad
e historia superiores a ésta. Puede que el elemento
que falla en Ayashi no Ceres es que los personajes no llegaron
a tener el carisma necesario para impactar y hacer que se
desarrolle el cariño por ellos como por los de la obra
anterior de Yuu Watase.
Una serie altamente recomendable
para quienes busquen una historia que cuente “algo más”.
Sin embargo, quien prefiera una lectura más amena,
que solo sirva para entretener, puede encontrarla excesivamente
dura.
VALORACIÓN
Historia: 9
Originalidad: 9
Dibujo: 7
Edición: 7